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Turismo cultural

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San Vicente de Pombeiro

La iglesia de San Vicente de Pombeiro se encuentra en el concello de Pantón, asomada al río Sil. Perteneció a un antiguo monasterio de monjes benedictinos y se desconoce la fecha exacta de su fundación, pero se sabe que ya existía en el año 935. En el siglo XII es anexionada a Cluny y se convierte en priorato de la abadía borgoñesa. En 1508 aparece como priorato del monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil, por la reforma que ordenaron hacer los Reyes Católicos.

San Vicente de Pombeiro

De las primitivas dependencias monacales en la actualidad no se conserva nada. La iglesia es uno de los ejemplares de arte románico más interesantes de la Ribeira Sacra. Tiene planta basilical de tres naves y tres ábsides, aunque el proyecto inicial parece que fue modificado. En la fachada principal se encuentra la portada con arquivoltas algo apuntadas y decoración geométrica. Sobre ella se puede ver un tejaroz con arquitos de medio punto que se apean en canecillos. En la esquina del muro norte se encuentra una torre cuadrangular en su inicio y luego circular, algo infrecuente en el románico gallego. Conserva las puertas norte y sur.

En el interior podemos ver el retablo mayor, barroco, de mediado del siglo XVIII, probablemente relacionado con el taller del artista ourensano Castro Canseco. Si algo llama la atención en el interior de la iglesia son las pinturas murales que se conservan. Fueron descubiertas en el año 1996. En el muro norte podemos ver un Juicio Final, además de otras representaciones como San Miguel. En una de las columnas del lateral norte están Santa Ana y el nacimiento de Cristo (entre otras) y en el lateral sur, los ángeles que portan los instrumentos de la Pasión de Cristo. En los muros del ábside central, el artista pintó la Última Cena y una Lamentación sobre Cristo Muerto.

San Vicente de Pombeiro

Santo Estevo de Atán

Santo Estevo de Atán perteneció a un antiguo monasterio benedictino del que apenas tenemos noticias. Su fundación se atribuye al Obispo Odoario en el siglo VIII, y desde el siglo XI aparece vinculado a la catedral de Lugo. La iglesia es un ejemplo del románico de comienzos del siglo XIII.

Presenta una cabecera rectangular y una sola nave. La portada principal tiene tres arquivoltas apuntadas y un tímpano con una inscripción. La chambrana está decorada con rosáceas. En los capiteles predomina la decoración vegetal, aunque también podemos ver a un cuadrúpedo asociado a un león protector y a dos personajes que representan a Adán y Eva. Conserva además la puerta norte, con decoración similar a la principal. En el lateral sur podemos ver algunos canecillos con interesante decoración. En la torre campanario se conservan una serie de elementos prerrománicos. El interior es muy sobrio pero en sus muros tenemos unas pinturas del siglo XVI.

En la cabecera,  la Anunciación, el martirio de San Esteban, Santa Lucía y Santa Margarita. En el muro sur destaca el Juicio Final y en el muro norte, además de la Asunción, una pintura difícil de interpretar.

 

Santo Estevo de Ribas de Sil

Uno de los lugares que no podemos dejar de visitar en la Ribeira Sacra es el monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil. La tradición más antigua habla de que Santo Estevo fue fundado en el siglo VI por San Martín Dumiense. Es probable que así fuese, porque la cristianización de Galicia llegó por la ruta del sur, a través de las calzadas romanas, de la Bética a Braga y de esta última a Astorga y Lugo. Por ellas llega también el primitivo monacato. Con el privilegio de Ordoño II, expedido el 12 de octubre del año 921, comienza la historia documentada de este monasterio.

Santo Estevo de Ribas de Sil

El rey le concede al abad Franquila el territorio ruinoso y abandonado de Santo Estevo, sus sotos, pesqueras y riberas, para que edifique allí una basílica o monasterio. Franquila parece ser que regía una comunidad de ermitaños y decidió restaurar la vida cenobítica en este monasterio, que fue muy importante, ya que a él se retiraron nueve obispos que renunciaron a sus sedes episcopales y escogieron el cenobio para finalizar sus días a lo largo del siglo X ,y quizás, parte del XI. El monasterio guardó sus restos y como recuerdo llevó a su escudo las nueve mitras. 

El monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil es uno de los conjuntos más destacados y espectaculares del rico patrimonio monumental de Galicia. Fue construido entre los siglos XII y XVIII. La iglesia presenta una planta basilical espaciosa y proporcionada. Conserva la cabecera románica con tres ábsides, siendo el central de menor altura que los laterales, caso inusual en el románico gallego. La fachada de la iglesia es de finales del siglo XVI o comienzos del XVII. En el interior del templo destaca el retablo de la capilla, obra renacentista realizada por de Juan de Angés en el siglo XVI con escenas del Nuevo Testamento y los martirios de San Vicente y Santa Cristina. En un lateral del crucero de la iglesia se puede ver un retablo pétreo, ejemplar único en su género, difícil de datar, ya que algunos autores lo sitúan en el siglo XII y otros en el XIII. Se trata de una pieza realizada en granito, de forma rectangular, cuya parte superior remata en frontón, algo inusual para la época. Representa a Cristo en Majestad con los doce Apóstoles.

Santo Estevo de Ribas de Sil

La fachada del monasterio es de estilo barroco. Al entrar nos encontramos con el claustro de portería, también llamado de los caballeros. Es de gran amplitud y dimensiones. Es una obra renacentista del siglo XVI. Llama la atención la cristalera que ocupa uno de los laterales, fruto de la restauración de monasterio. Desde el claustro de portería accedemos al de los obispos, que, con la iglesia, es lo más antiguo que se conserva en el monasterio. Se llama así porque en él estuvieron enterrados los nueve obispos que se retiraron a este monasterio hasta que sus cuerpos fueron trasladados a la iglesia. El conjunto, formado por diversos estilos arquitectónicos, forma un todo homogéneo y armónico. El monasterio tiene otro claustro más pequeño que es conocido como el de la cocina, porque en este lugar estaba la cocina del monasterio y el refectorio. El monasterio en la actualidad alberga un Parador de Turismo.

San Fiz de Cangas

La iglesia de San Fiz de Cangas perteneció a un antiguo monasterio de monjas benedictinas del que no se conserva nada, ya que sufrió la reforma que ordenaron hacer los Reyes Católicos a comienzos del siglo XVI.

El mayor auge del monasterio fue en el siglo XII, cuando se construyó la iglesia románica. El proyecto inicial parece que era algo más ambicioso, pero finalmente se levantaron tres ábsides y una sola nave.

San Fiz de Cangas

La portada principal de acceso al templo no es de grandes proporciones. La arcada está ligeramente apuntada, decorada con rosáceas. En el tímpano podemos ver una cruz, custodiada por el sol y la luna, además de una serie de elementos geométricos. Las columnas fueron robadas y sobre el lugar que ocupaban se pueden ver a dos cuadrúpedos que avanzan hacia la puerta. La puerta norte es muy sencilla, decorada con elementos circulares.

En el interior podemos ver que la nave es más ancha de lo normal, seguramente porque en el proyecto inicial estaban planteadas tres naves, que se corresponderían con los tres ábsides. Presenta un falso crucero y los capiteles tienen interesante decoración zoomorfa (leones, gatos, simios) y vegetal. El ábside norte fue modificado para albergar una capilla funeraria. También se conserva un lienzo con pinturas murales del martirio de San Sebastián.

Santa María de Pesqueiras

Entre bosques  centenarios, reacia a desaparecer de la historia, la iglesia de Santa María de Pesqueiras es otra de las joyas del románico que atesora la Ribeira Sacra. A orillas del Miño, con el embalse de Belesar a sus pies, orgullosa nos muestra sus influencias Mateanas, que seguramente transportó el río. La iglesia fue en origen un monasterio femenino de la orden benedictina,  pero Santa María de Pesqueiras fue otro de tantos monasterios que vieron partir a sus monjas torquinegradas hacia tierras de Compostela, en el año 1515, condenadas por una orden y una reforma que los nuevos monarcas católicos aplicaron celosamente en tierras gallegas.

Santa María de Pesqueiras

La  iglesia de Santa María de Pesqueiras tiene planta de nave y ábsides únicos, ambas con techumbre de madera y bóvedas. Su adaptación al terreno irregular de la Ribeira Sacra hace que tenga su nave en dos niveles, salvados por unas generosas escaleras; el altar también se remarca en altura.  Tanto en la decoración de sus ventanas y canecillos como en la del arco triunfal, que resalta la zona sagrada del altar, se observan claramente influjos del Maestro Mateo. En su mayoría tienen decoración fitomórfica. Los absidiolos de la cabecera, que no se manifiestan al exterior, copian las mismas fórmulas que la vecina Iglesia de Santo Estevo de Ribas de Miño.

Santa María de Pesqueiras

Las ventanas inundan de luz el presbiterio y las naves. Una delicada puerta sur, con doble arquivolta y dos pares de columnas,  nos introduce en el templo bajo sogueados, perlados, botones y sarmientos que, como los cimacios, de nuevo apuntan a Mateo.  La fachada principal, que sufrió reformas, conserva su campanario. Es de las pocas iglesias románicas que no vio modificada su planta con la adhesión de construcciones o sacristías. La construcción de esta iglesia la fecharíamos a inicios del siglo XIII, cuando ya las formas y soluciones  inventadas por Mateo se desarrollan y evolucionan en las manos de artistas llamados “menores”, que pueblan nuestro rural y difunden un lenguaje viejo pero que se renueva. Se ha perdido la imagen de Nuestra Señora de Pesqueiras, probablemente de la misma época que la iglesia, el siglo XIII. No fue la piedra el material elegido para su construcción y desapareció en un  incendio. Sí podemos aún disfrutar,de las pinturas del siglo XVI que algún maestro itinerante recibió el encargo de pintar. Quizá sea del donante la misteriosa  imagen que desde un lugar privilegiado nos observa en su medallón, a la vez que se inclina ante la imponente imagen de María.

Santa María de Pesqueiras

En realidad, las pinturas nos cuentan una historia conocida por todos, pero a su vez juegan entre ellas y con nosotros con sutiles y curiosos guiños que a primera vista pasan desapercibidos. Estamos ante una Anunciación curiosamente fragmentada para adaptar al espacio la representación. A un lado encontramos al arcángel Gabriel, y al otro una delicada Maria que irradia serenidad y pureza  en todos sus detalles. Preside el conjunto el Pantocrátor, el Padre Eterno, sosteniendo en una mano la bola del mundo, que corona con una cruz, mientras que con la otra nos bendice o nos advierte. La figura tiene una tiara triple y una colorida capa roja. En el muro norte, la Resurrección también se adapta al espacio disponible: en la Ribeira Sacra el espacio era un tesoro, y la lucha por su conquista una quimera, que está presente en todo.

La magnificencia del Juicio Final, imponente y aterradora,  se despliega por el muro sur . Pero aquí  encontraremos el capricho manierista, que se asoma en las poses forzadas, casi teatrales, de los condenados, y en la maldad de los pecadores…El ingenio y el poder del mal se manifiestan en demonios que portan mosquetes, que con su izquierda manejan y nos amenazan. En el lado del mal los colores se encienden, se vuelven rojos, tierras.. y todo es absorbido por una boca demoníaca. El lado del bien lo domina San Pedro, que espera y acoge en sus murallas a los justos, ordenados y obedientes que caminan hacia él. Cristo aparece sobre nubes celestiales, anunciado por ángeles trompeteros y  flanqueado por su corte celestial, donde todos sabemos quién es quién a través de sus atributos, que a su vez nos recuerdan lo importante y duraderos que son nuestros actos. Por eso allí está San Miguel luchando contra el dragón, el símbolo del mal, al que consigue dominar. El mensaje está lanzado… y tú serás uno de los afortunados que lo entienda.

Santa María de Proendos

Para algunos historiadores, en este lugar se encuentra la mítica Proentia de los romanos. Se han encontrado numerosos restos romanos procedentes del asentamiento y reutilizados en distintos lugares. La iglesia de Santa María de Proendos se constituye como parroquia en el siglo XII. De la fábrica románica solo se conserva el presbiterio rectangular: el resto de la iglesia está muy modificada. Presenta una sola nave rectangular, una cabecera rectangular y cubierta de madera. En el exterior del ábside podemos ver un sillar decorado con una cruz con los brazos trebolados. Puede que se trate de la piedra angular, con la cual se comenzaba la construcción de la iglesia. El Obispo o un legado suyo realizaba la bendición y se enterraba, y sobre ella se construía la iglesia. Posiblemente esta piedra apareció en alguna restauración y fue colocada donde la vemos ahora.

Proendos

En el interior de la iglesia podemos ver que el arco triunfal de acceso al presbiterio presenta una moldura de ajedrezado. Está cubierto con una bóveda de cañón, con arcos de medio punto que reposan sobre gruesas columnas. De los cuatro capiteles, dos de ellos aparecen esbozados. En los otros dos, el capitel de la izquierda presenta decoración vegetal con bolas. Para algunos autores se trata de un grano de cereal, símbolo eucarístico. El capitel de la derecha se apoya sobre una columna monolítica de mármol que seguramente procede del primitivo asentamiento romano. En el capitel podemos ver una decoración, de tipo vegetal para algunos autores, aunque otros interpretan que representan las mitras y báculos de los obispos, la jerarquía más alta dentro de la iglesia, después del Papa.

En la bóveda del presbiterio se conservan las pinturas murales del siglo XVI. Fueron descubiertas por el párroco en los años 70 y restauradas en el año 2002. Tienen características de la pintura renacentista, como el intento de lograr la perspectiva, el tratamiento de los paños o el detalle de introducir en las escenas elementos arquitectónicos. Si miramos al frente, empezando dese la izquierda encontramos las siguientes escenas: Adoración de los Reyes Magos; Huida a Egipto; La Anunciación (en la cabecera, el lugar más destacado del presbiterio); La Visitación; San Blas; La Adoración de los Pastores. El antiguo retablo mayor de la iglesia es de estilo barroco. Está dedicado a la Asunción de María, aunque los seis angelotes que la rodeaban fueron robados. En otro de los retablos de la iglesia se encuentra la imagen de San Amaro, uno de los santos con mayor devoción en la parroquia.

San Julián de Lobios

La iglesia de San Julián de Lobios es uno de los mejores ejemplos de tardorrománico que se conservan en la Ribeira Sacra. Perteneció a un antiguo monasterio de monjas benedictinas, que sufrió la reforma ordenada por los Reyes Católicos a principios del siglo XVI, y que motivó su abandono. De las dependencias monásticas no se conserva nada. La iglesia, convertida hoy en parroquia, presenta una sola nave rectangular con cubierta de madera y una cabecera rectangular.

Lobios

En el interior, el tramo presbiterial se cubre con bóveda de crucería, apoyada sobre ménsulas-capitel, un elemento estructural característico de la arquitectura tardorrománica galaica. En las cuatro ménsulas aparece esculpido el Tetramorfos según la visión de Ezequiel. Si  miramos de frente al altar, a la izquierda vemos el toro de San Lucas y el león de San Marcos. A la derecha están el águila de San Juan y el ángel de San Mateo.  Estas figuras fueron realizadas por manos distintas, ya que podemos observar diferencias en la técnica. En las representaciones de San Lucas y San Marcos se perciben mayores destrezas. El artista cuida el modelado de los cuerpos, dotándolos de formas redondeadas, y está bastante claro que se inspiró en modelos locales. En el caso de San Juan y San Mateo observamos que el artista era menos habilidoso, ya que la labra es más tosca.

En el exterior destacamos su portada sur, de marcado abocinamiento. Las arquivoltas se apoyan sobre capiteles con interesante iconografía: es una confrontación entre el bien y el mal. A la izquierda están representados unos centauros, que simbolizan la lujuria y la soberbia. En el centro hay un capitel con decoración vegetal. A continuación tenemos la alusión al alma fiel, representada en las aves. A la derecha encontramos, en primer lugar, la representación de San Miguel matando al dragón, al que vence. Seguidamente vemos otro capitel con decoración vegetal, y, por último, el dragón que representa a Satán, rey de los infiernos. En el muro sur se conservan además interesantes canecillos.

Lobios

La portada principal es similar a la sur. La decoración de sus capiteles es vegetal, con hojas de palmera y de helecho. Sobre la portada se puede ver una hermosa ventana con dos vanos, arco apuntado y decoración con bolas y conchas de vieira. Conserva tapiada la puerta norte, que daba acceso al claustro, que tiene chambrana de ajedrezado y decoración geométrica y vegetal.

San Juan de Portomarín

La iglesia de San Juan, o de San Nicolás, preside la plaza del Conde de Fenosa en Portomarín. Asociamos Portomarín con el Camino de Santiago, pero también estamos en la Ribeira Sacra. A este lugar llega la orden de los Caballeros de San Juan de Jerusalén en el siglo XII, para hacerse cargo del hospital de peregrinos. La iglesia se construyó un siglo después, en el XIII, y para erigirla aquí se traslada uno de los colaboradores más directos del Maestro Mateo (algunos autores, como Pita Andrade señalan la presencia del propio Mateo en la construcción del templo), que se encargará de la construcción del templo, a la orilla del Miño en una posición estratégica en el Camino Francés. Su ubicación actual no es la original: fue trasladada a este punto antes de la construcción del embalse de Belesar, que la anegaba. Por eso todavía se puede ver la numeración de los sillares.

Iglesia de Portomarín

Tiene la estructura de una iglesia-fortaleza. Consta de una sola nave y cabecera semicircular, precedida de un tramo recto. La fachada principal está coronada por una almena, con saeteras y torres a ambos lados. Presenta un gran arco de descarga, dividido en dos partes por un tornalluvias. En la parte superior tiene un enorme rosetón, labrado al detalle, que es uno de los de mayor tamaño en Galicia. En la parte inferior se encuentra el pórtico principal, con tres arquivoltas de medio punto, abocinadas y decoradas con motivos vinculados al taller de Mateo. Destacamos la interior, donde aparecen los 24 Ancianos del Apocalipsis tocando sus instrumentos musicales. El tímpano, liso y monolítico, está decorado con la figura del Pantocrátor. Conserva la puerta norte y la sur. En el tímpano norte se representa la Anunciación y el sur una figura con casulla y mitra entre dos personajes. Las arquivoltas de ambas puertas están ricamente decoradas.

El interior de la iglesia es sobrio y elegante. La nave se cubre con una bóveda de cañón apuntado, que en el tramo anterior a la cabecera se completa con dos aristas. La cabecera está cubierta con bóveda de cañón el tramo recto y de cascarón. Sobre el arco triunfal se abre un rosetón que ilumina la nave. A ambos lados, dos baldaquinos. A ambos lados de la puerta principal, dos escaleras de caracol dan acceso a un corredor al pie del gran rosetón y, desde él, al paseo de ronda almenado y a las cuatro torres también almenadas. San Juan de Portomarín es uno de los mejores ejemplos del románico gallego, y una visita obligada para los amantes de este estilo.

Petroglifos de Carballedo

En el monte do Fabeiro, en Carballedo, encontramos un interesante conjunto rupestre compuesto por tres paneles de petroglifos. Dos ellos se hallan a escasos metros uno del otro, mientras que el tercero está a medio kilómetro.  El estudio del arte rupestre gallego se ha centrado, desde las primeras investigaciones, en el ámbito de las Rías Baixas, referente imprescindible del noroeste peninsular. Sin embargo, a medida que pasan los años los hallazgos en otras zonas de la comunidad gallega aumentan, como es el caso de la provincia lucense. Los petroglifos de Carballedo presentan grandes similitudes con otros cercanos de los municipios de Antas de Ulla, Sober y Pantón. Exhiben variados motivos geométricos, principalmente círculos concéntricos de variado tamaño. También se observan cazoletas y surcos combinados, en ocasiones, con aquellos elementos circulares. La roca de mayor tamaño posee 2,50 metros de largo y se encuentra totalmente cubierta por estos grabados de temática abstracta.

Cronológicamente podemos enmarcarlos entre el período Calcolítico y la Edad de Bronce, momento de mayor apogeo en la práctica de grabados rupestres. Dado que las rocas se encuentran en el límite de dos parroquias, los arqueólogos sugieren que su función es principalmente delimitadora. Sin embargo, otra teoría que cobra fuerza es la señalización de lugares de culto o zonas en las que se realizaban rituales espirituales o de iniciación. Además, los petroglifos han sido justificados en la tradición oral mediante leyendas de mouros, que, junto con las religiosas, son muy abundantes en el folklore gallego. Los mouros son seres del imaginario popular, moradores de los castros y poseedores de mucho oro. Sus tesoros eran escondidos bajo piedras grabadas y huecas, es decir, nuestros petroglifos.

 

 

Santa Cristina de Ribas de Sil

El monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil está situado en un paraje espectacular, en el souto de Merilán. El monasterio benedictino tiene su origen en el siglo X. Primero fue un monasterio independiente y después de la reforma del siglo XVI queda como priorato dependiente del monasterio de San Esteban de Ribas de Sil, al igual que el de San Vicente de Pombeiro. en tierras de Pantón.

Fue uno de los monasterios más importantes de la Ribeira Sacra durante la Edad Media, como demuestran los vestigios de las vías de comunicación que se conservan. Los monjes se dedicaron al cultivo del castaño y de la vid, marcando con este modo de vida las tierras circundantes.

 

Conserva su iglesia románica, de finales del siglo XII y principios del XIII. Tiene planta de cruz latina. La cabecera está formada por tres ábsides semicirculares, siendo el central más elevado que los laterales. La fachada está divida en dos cuerpos; en el superior destaca el hermoso rosetón calado. La portada es abocinada y presenta tres arquivoltas sencillas, decoradas con molduras de ajedrezado. Los capiteles están decorados fundamentalmente con motivos vegetales. El tímpano es liso.

 

En el interior, la nave se cubre con una cubierta de madera a dos aguas, que se apoya sobre unos arcos apuntados que descansan sobre ménsulas decoradas con motivos geométricos y bolas. En el ábside central se conservan unas pinturas murales renacentistas, del siglo XVI. En ellas podemos ver a la Virgen y San Juan acompañados de Santo Domingo, San Antonio y Santo Tomás. En la parte superior, Santa Lucía y Santa Bárbara. En el muro norte se encuentra la torre-campanario, que tiene cierto carácter defensivo. La base era una especie de locutorio. Remata con un almenado y cubierta en forma de pirámide.

 

Haciendo ángulo con la fachada de la iglesia se encuentra la portada de acceso al monasterio. Tiene una sola arquivolt,a decorada con grandes hojas y doble moldura geométrica en zig-zag. En el intradós del arco están representados los cuatro evangelistas: águila (San Juan), ángel (San Mateo), toro (San Lucas) y león (San Marcos). De las dependencias donde vivían los monjes se conserva poco. Del claustro tan sólo se conservan dos alas con arcos sobre un basamento corrido de gran sobriedad. Corresponde a las reformas del siglo XVI. El monasterio fue abandonado definitivamente con la desamortización de Mendizábal, en el siglo XIX.

 

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