Manual de buenas prácticas

Desde Máis que Románico queremos recordarte una serie de buenas prácticas ambientales que os recomendamos respetar durante nuestras actividades y durante toda tu estancia en la Ribeira Sacra.

  • Siempre intentaremos minimizar el impacto de la actividad y nuestro paso por el entorno.
  • La educación y la conciencia ambiental son fundamentales.
  • Al promover prácticas sostenibles y respetuosas con el entorno natural contribuimos directamente a preservar los espacios protegidos que visitamos, principal recurso y atractivo para las actividades de ecoturismo, mostrando así nuestro respeto por sus habitantes, verdaderos custodios del recurso.

DESPERDICIOS.

Como norma general, la consigna es esta: NO DEJAR RASTRO. Es decir: ¡llévate de vuelta contigo todo lo hayas traído!

Tirar residuos y restos de comida en el campo provoca diversos impactos negativos:

● Tardan mucho en descomponerse y pueden dañar la vegetación, la fauna y los ecosistemas.

● Pueden atraer a animales y aves silvestres, lo que altera su comportamiento natural.

● Pueden atraer plagas y organismos no deseados, como ratas, insectos o aves carroñeras.

● Afecta negativamente a la belleza natural del entorno.

RECOGIDA DE BASURA.

No solo no debemos dejar basura, sino colaborar para mantener limpio el entorno: podemos llevar una bolsa para ir recogiendo los desperdicios que vayamos encontrando durante la ruta.

SENDEROS SEÑALIZADOS.

Es importante caminar sin salirse de las pistas o senderos señalizados y no desviarse ni crear caminos nuevos, ya que esto puede perturbar el entorno y afectar negativamente a la conservación de la zona, y también a la experiencia de otros visitantes. Los senderos están diseñados para:

● Evitar dañar la vegetación, erosionar el suelo y perturbar los hábitats sensibles.

● Garantizar la seguridad de los visitantes.

● Respetar los límites de propiedad privada y evitar entrar en áreas donde no se tiene permiso.

● Facilitar la orientación durante la actividad al aire libre.

OBSERVACIÓN DE FAUNA SALVAJE.

Cuando se trata de la observación de fauna salvaje, es fundamental seguir unas normas mínimas de comportamiento para garantizar la seguridad y el bienestar de los animales, así como para minimizar el impacto humano en su entorno:

● Mantener una distancia adecuada, segura y respetuosa de los animales, utilizando binoculares, telescopios u otros equipos de observación.

● Respetar las zonas designadas que establezcan los espacios naturales protegidos.

● No alimentar a los animales: hacerlo puede causar dependencia, alterar su comportamiento natural y poner en riesgo su salud.

● No perseguir ni acorralar a los animales en un intento de observarlos más cerca.

● Hablar en voz baja y evitar hacer ruidos fuertes que puedan asustar a los animales.

● No tocar ni interactuar con los animales, puede causarles estrés e interferir en su comportamiento natural.

● Respetar los periodos y lugares de reproducción y anidación y no acercarse demasiado, o no acceder, para permitir que los animales críen y se reproduzcan sin interferencias.

● Seguir las normas y pautas de comportamiento establecidas en el manual de buenas prácticas para la observación de oso, lobo y lince elaborado por el Gobierno de España.

CONDUCCIÓN Y ESTACIONAMIENTO.

Intenta siempre respetar las zonas de aparcamiento señaladas, evitando, en el caso del patrimonio monumental, aparcar excesivamente cerca del monumento, ya que afecta a su conservación y provoca una contaminación visual innecesaria.

● Jamás pitar, hacer ruido con acelerones ni dar ráfagas luminosas.

● No salirse nunca de los límites de caminos trazados y señalizados.

● No usar las fuentes y los ríos como lavaderos para los vehículos.

● Respetar todas las indicaciones y avisos que invitan a mantener precauciones especiales con la flora, fauna, agua y naturaleza en general.

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